Mitos griegos, historias y más...

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sábado, 3 de julio de 2021

El Viaje Iniciático I Parte

 


El viaje iniciático es aquel que al irse realizando deja  un conocimiento que implica un cambio mental y espiritual en el viajero. Se logra ver la vida de otra manera. La persona llega al final del viaje siendo la misma persona y a la vez, otra. Hay una especie de reconocimiento de nosotros mismos y de quienes nos acompañan en esta experiencia. 



En estos viajes no cuenta la meta. Lo importante  no es el lugar donde se llega. Lo que tiene valor es el viaje en sí.

En el camino se realiza una especie de purificación del caminante. El viaje puede dividirse en varias etapas. En cada una se aprende algo diferente, revelador y sorprendente. Cada etapa trae un ascenso, un conocimiento nuevo y más avanzado que el anterior.

 


Se va dejando atrás: la ignorancia a través del aprendizaje que vamos adquiriendo;  la culpa, al descubrir que si hubo fallos no lo hicimos a propósito sino por desconocimiento; el temor, gracias a  la valoración de nuestras capacidades; el rencor desaparece cuando  otros nos enseñan perdonando nuestros errores y esto nos hace comprender que no somos infalibles ni mucho menos.



Todos los seres humanos hemos hecho y hacemos viajes iniciáticos. No hay que salir al extranjero para hacer un viaje de éstos. Es el camino de nuestra vida. El viaje nos proporciona desafíos.

A la vez nos proporciona las armas para vencerlos.

Pero hay que descubrirlas,  no solo a través de la vista sino de la reflexión, del análisis que se hace durante el camino, sobre la marcha. Y así aprendemos a usarlas.




Hay libros que nos ayudan a entender el proceso pues logran que ocurra una  transformación en el  personaje. Otros incluso logran que se dé también en el lector. Es el caso de “La novena revelación”, de James Redfield, “Alicia en el país de las maravillas” equivocadamente pensado como un libro solo para niños, “El Alquimista”, de Paulo Coelho, “La Odisea” de Homero," El Señor de los Anillos", de J. R.R. Tolkien,  "Las dos ancianas", de Velma Wallis, por citar solo algunos...



¿Recuerda otros libros con estas características?







sábado, 29 de mayo de 2021

El jardinero de haikus

 

Jardines del Templo de Eikando _ Kyoto


En una colina de Kyoto, la que había sido durante mil años la capital de Japón, hubo un parque que llegó a ser mucho más célebre que todos los demás. Y no porque contuviera una esbelta pagoda o un monasterio budista construido en sólida madera. De hecho, ninguno de los dos mil templos de la ciudad se hallaba allí.

Era un jardín modesto rodeado por arces donde crecían flores sencillas entre los caminos de piedra. Los paseantes y curiosos se acercaban atraídos por la tranquilidad del lugar, pero aún más por el singular jardinero que se afanaba en quitar las malas hierbas y regaba las plantas en las raras semanas sin lluvia.

Aquel frágil anciano caminaba muy encorvado, como si no hubiera hecho otra cosa en su vida que agacharse a limpiar y abonar el lecho donde prosperaban sus flores. En los pocos momentos que el parque no tenía visitantes, les hablaba con amor y animaba a los brotes más débiles a que se desperezaran e iniciaran su camino al cielo.

Jardín Yorakuen _ Kyoto


Cuando llegaba la gente, se hacía el despistado faenando aquí y allá, hasta que algún niño o un adulto solitario le pedía consejo. El jardinero le regalaba entonces un haiku.

David había oído hablar de aquel hombre en el curso de literatura japonesa que estudiaba en California. Fascinado por aquellos breves poemas, trabajó de camarero innumerables fines de semana para pagarse un vuelo al país nipón y conocer al jardinero.

Museo de Adachi del Jardín del Arte_ Kyoto


De camino a la vieja ciudad imperial, David ya había leído varios tratados sobre el arte del haiku, que podía resumirse en seis características:

I. Debe constar de tres versos no rimados.

II. Su brevedad permitirá leerlo en voz alta en el tiempo de una respiración.

III. Incluye alguna referencia a la naturaleza o a las estaciones del año.

IV. Utiliza el tiempo presente, nunca se proyecta al pasado o al futuro.

V. Expresa la observación o asombro del poeta.

VI. Alguno de los cinco sentidos está presente en los versos.

David se había empapado de la teoría, pero seguía sin comprender la misteriosa belleza que emanaba de haikus como el del poeta Yosa Buson:

Sobre la campana del templo

posada, dormida,

¡una mariposa!




Okochi Sanso_ Kyoto

Tras podar un arbusto de flores amarillas, el jardinero levantó la mirada hacia el joven norteamericano. Le sonrió con familiaridad, como si llevara esperándole toda la mañana. Tras un intercambio de reverencias y saludos, el estudiante le hizo en japonés las preguntas que había preparado:

—Maestro, dicen que usted es quien más sabe sobre este arte. Más allá de la métrica, los temas y todo eso, ¿qué es un haiku?

El jardinero fijó en el chico sus ojos diminutos y respondió:

 Ya lo dijo Matsuo Basho, haiku es lo que está sucediendo en este lugar y en este momento

—Aquí y ahora… Pero el poeta elige algo especial que esté ocurriendo, como una mariposa que se ha posado sobre una enorme campana, ¿no es así?

—¡No! –protestó el jardinero–. Todo lo que ocurre es poesía, no necesitas la mariposa ni la campana.

David reflexionó un poco y luego añadió:

—Pero hay muchos instantes en los que no sucede nada bello ni remarcable.

—¿Ah, sí? ¿Cuáles son esos instantes?

—Momentos en los que estás aburrido, agobiado o demasiado cansado para pensar en nada.

—Me estás hablando del observador, no de lo observado. Que tú estés aburrido, agobiado o cansado no significa que el mundo sea así. Solo tienes que lavarte los ojos con agua cristalina y volverás a ver la poesía en cada cosa.

—Entiendo –repuso impresionado–. Se trata entonces de limpiar nuestra mirada, de hacer caer los filtros con los que teñimos lo que vemos. ¿Es eso?

—Hablas como un doctor en budismo. Así nunca aprenderás el secreto de los haikus.

—¿Cómo puedo aprenderlo entonces, maestro?

—No puedes.

La expresión decepcionada del joven conmovió al anciano, que añadió con voz dulce:

—Voy a darte un haiku de Kito Takai para que lo entiendas:


El ruiseñor

unos días no viene

otros viene dos veces.

 

Los ruiseñores anuncian la primavera



Dicho esto, el jardinero tomó del suelo un cubo de metal y se alejó con pequeños pasos en dirección a una fuente. Plantado él también en medio de las flores, el estudiante meditó sobre aquellos tres versos. Tal como le había sucedido con otros haikus, apreciaba su belleza, pero no conseguía captar plenamente su sentido.

Mientras los niños correteaban por el jardín y las parejas se tomaban las manos en rincones donde creían no ser vistas, David esperó al regreso del jardinero para darle su interpretación:

—A ver si lo entiendo… ¿El día que el ruiseñor viene dos veces es para compensar que otro día no vino?

—¡No has entendido nada! El ruiseñor no tiene ninguna obligación de venir.

El joven se quedó mudo hasta que una grieta empezó a abrirse en su comprensión y dijo:

—¿Qué sucede cuando no viene el ruiseñor?

—Esa es una buena pregunta. ¿Qué sucede cuando tú crees que no está sucediendo nada?

David miró a su alrededor y vio los arces mecidos por el viento, las flores que prosperaban entre los caminos, un gato dormido junto a un estanque, paseantes jóvenes y viejos. Bajo la colina donde se encaramaba el jardín, el bullicio mesurado de Kyoto.

—Siempre está sucediendo algo bello –concluyó David–, si somos capaces de apreciarlo.

—Ahora lo has dicho –sonrió el jardinero–. No hay momento perdido.


Autor: Francecs Miralles_ Libros: "Amor en minúscula"/ Con el también escritor Héctor García: "Ikigai los secretos de Japón para una vida larga y feliz"/Con Alex Rovira: "Un corazón lleno de estrellas" ," El bosque de la sabiduría"...


jueves, 15 de abril de 2021

Cuatro Libros

                                                  

                                                 


                                          Jordi Sierra I Fabra

                         Autor de "Kafka y la muñeca viajera"

Nace en Barcelona, España en el año 1947. Escribe novelas, cuento, poesía y ensayo.

                                   Cinco de sus mejores libros




El libro Campos de fresas es considerado uno de sus mejores libros, relata la historia de un grupo de adolescentes que enfrentan el problema de la bulimia y del consumo de drogas como diversión irresponsable.




El título "Campo de fresas" está tomado de una canción del grupo musical los Beathes, compuesta por John Lennon llamado “Strawberry Fields Forever”



"El asesinato del profesor de matemáticas", donde el profe engaña a sus alumnos haciéndose pasar por muerto y le da a los tres, que más les va mal en su materia, notas y pistas para resolver su caso. Lo interesante es que cada acertijo está lleno de problemas matemáticos y eso motiva a los jóvenes a desentrañar el misterio.


Sierra nos presenta en este libro, una historia infantil cargada de una filosofía de vida realmente inspiradora. Vale la pena ya seas joven o adulto, darte una sumergida en este best seller, y así contar con la chispa de las enseñanzas del cartero de muñecas.




En su libro "La piel en la memoria", 
Jordi nos presenta una obra donde las penurias que debe atravesar un joven por ser africano y pobre, se convierten en el corazón de una noble trama. 

Varias de sus obras han sido adaptadas a la televisión, al cine y al teatro. Supera los nueve millones de libros vendidos en España.