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Esta estructura mítica ha tenido mucha influencia en la literatura. En las siguientes tres novelas de John Steinbeck se presentan personajes que reproducen a través de sus deseos,decisiones y conflictos, distintas variantes del mito del paraíso perdido.
Libro:"Las praderas del cielo" (1932) Lugar: Valle de Salinas, California. Este valle que se caracterizaba por su fertilidad fue donde, el escritor, nació y pasó parte de su juventud . El libro está compuesto por una serie de relatos breves cuya principal cohesion es, precisamente, el lugar geográfico mencionado. Hay un pasaje inolvidable en el que unos turistas están apreciando la belleza del valle. Mientras lo observan, cada uno imagina cómo sería su vida si habitara lo que a ellos, a la distancia, les ha parecido, un paraíso. Sus anhelos son tan diversos como sus personalidades, sus ambiciones y roles sociales. Los recién casados, el hombre próspero, el joven cura, el anciano, todos ellos llegan a pensar: "Si yo viviera aquí..."
Pero el lector ya ha habitado ese lugar, y sabe.
Libro:"Al este del Edén" (1952) Lugar: Entre las ciudades de Monterrey y Salinas, California. El título de la novela proviene de un pasaje bíblico.En el libro de Steinbeck, los integrantes de dos familias recrean de diversas maneras, el relato de la expulsión del Edén. Las luchas y rivalidades entre los personajes evocan los conflictos de Caín y Abel. En el Valle de Salinas se recrean una vez más, esas antiguas historias humanas.
"Es como el cielo. Todos quieren su terrenito. He leído muchos libros aquí. Nadie llega al cielo, y nadie consigue su tierra. La tienen en la cabeza, nada más."
Libro: "De ratones y hombres" (1937) Lugar: De nuevo es el Valle de Salinas, California. La pequeña granja con la que sueñan Lennie y George Milton no es solo una propiedad rural. Representa un refugio, un hogar; es paz y es seguridad en un mundo incierto. Es un paraíso personal donde cada uno vería realizados sus anhelos. Desde su primera acampada, junto al río Salinas, ese sueño comienza a tomar forma. Mientras disfrutan de la tranquilidad del paisaje, George le describe a Lennie la vida que algún día compartirán: una casa propia, un huerto y conejos que cuidar. Un sitio seguro. El entorno sereno parece anticipar la posibilidad de alcanzar esa felicidad. La novela posee una estructura circular: concluye en el mismo sitio que comenzó. Sin embargo, cuando los personajes vuelven al sitio, la naturaleza ha cambiado. La imagen de una garza azul devorando a una débil culebra de agua actúa como un mal presagio.
La mente infantil del personaje Lennie le presenta la visión de un conejo gigante que le anuncia que será abandonado y nunca podrá cuidar los conejos. La idea de haber destruido el proyecto de la granja, lo llena de terror y culpa.
Una frase se había convertido en un mantra de tranquilidad y esperanza para Lennie: "Tendremos un huerto y conejos". George lo sabe. Es por eso que, antes del disparo, vuelve a narrarle ese sueño para tranquilizar a su amigo. De esa forma le permite refugiarse en la imagen del paraíso que ambos habían construído para morir habitándolo en su imaginación.
Steinberg, a partir de su experiencia directa entre los trabajadores agrícolas del Valle de Salinas, retrata una realidad en la que pese a que los jornaleros trabajan duro y con disciplina; los salarios insuficientes, la constante inestabilidad laboral y la condición itinerante, no permiten arraigo, ni adquirir una tierra propia. Steinbeck cuestiona una sociedad que promete la realización de un sueño de vida mejor pero niega a muchos las condiciones necesarias para lograrlo.
Los paraísos que aparecen en sus obras, la granja soñada, la felicidad imaginada, , las aspiraciones de los personajes, quedan fuera del alcance de sus personajes.
Niños jornaleros en el Valle de Salinas. Artículo de Internet , Capital 6 Main Robert J López, noviembre de 2025. Fotografía Bárbara Davidson.


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