miércoles, 19 de octubre de 2011

Había una vez...

...Un pueblo con tradiciones y costumbres muy extrañas.
Al crecer cada joven de la ciudad 
iba a un local cercano a la Plaza llamado Proveduría
Allí,debían retirar un solo cubierto,
(cuchara, cuchillo o tenedor)
que cada quien emplearía para poder comer
en los siguientes años.
Giorgio, uno de los jóvenes del lugar,
se enteró que debía presentarse a la Proveduría
para retirar su cubierto.

Cuando llegó pidió de inmediato un tenedor
pues por el camino había pensado 
que era la herramienta más práctica y hermosa de las tres.
_Lo siento joven, por hoy, ya no hay tenedores_
le dijo el dependiente.Y agregó:
_Todos quieren tenedores y hacen largas filas 
durante tres noches frente al local para pedirlos_
Giorgio pensó que su decisión había sido buena
pues todos querían ese cubierto. 
Pero como no quería hacer una larga fila,
pidió un cuchillo.

_Cuchillos tampoco tengo.
Tendría que venir mucho más temprano
porque se agotan rápido después de los tenedores. 
Lo único que nos quedan a esta hora son cucharas.
A Giorgio no le hizo gracia el asunto y pensó:
_las cucharas ni pinchan , ni cortan_
pero no quería irse a su casa y tener que regresar al día siguiente.



Vio las cucharas, feas, amarillentas,
nada prácticas y brillantes;
verdaderas reliquias del año del caldo.
_Me llevo esa_ dijo el joven señalando la menos abollada.
Satisfecho pero no contento salió de la Proveduría 
con la enorme cuchara en la mano,
lo único que había podido conseguir.

Cuando salío a la calle sucedió algo inesperado.
Algo que nunca había sucedido:
¡LLOVIÓ SOPA!
Nadie podía explicar lo que estaba pasando
pero lo cierto es que por días y días y días
llovió sopa.

Cuento popular escuchado a su abuelo por Jorge Bucay
adaptado y modificado para este Blog



La suerte llega sin ser invitada y cuando menos se espera.
Tampoco tiene explicación porque algunas personas
trabajan fuerte para conseguir poco 
y otras trabajan muy poco y consiguen mucho.
Todos conocemos casos así.

Lo único que podemos desear es
que cuando llueva sopa,
estemos ahí, listos,
CON NUESTRO CUCHARÓN...


Gracias a todos aquellos que pasan por aquí 
de vez en cuando,
gracias a quienes vienen siempre,
a quienes dejan sus comentarios 
o me escriben al correo electrónico.
Es una gran satisfacción para mí
comunicarme con ustedes 
a través de este blog 
que este 19 de octubre cumple un año.
Un abrazo de agradecimiento por su compañía.



4 comentarios:

  1. Hermoso cuento Raquel. Te felicito por tu tenacidad. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Excelente!!! Muy bien hilvanado todo....

    ResponderEliminar
  3. Gracias a quienes dejaron su comentario y a quienes lo hicieron a través del correo electrónico.Un abrazo afectuoso a todos.

    ResponderEliminar