Mitos griegos, historias y más...

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domingo, 30 de octubre de 2011

El cuarto de las bacinillas


Historia de las setenta y dos bacinillas


Cuando a Meme se le ocurrió invitar a la casa
a setenta y dos compañeras de colegio,
y dos monjas,sin previo aviso...


"Fue preciso pedir camas y hamacas a los vecinos, 
establecer nueve turnos en la mesa,
fijar horarios para el baño
y conseguir cuarenta taburetes prestados
para que las niñas de uniformes azules
y botines de hombre  no anduvieran
todo el día revoloteando de un lado a otro.
La invitación fue un fracaso,
porque las ruidosas colegialas 
apenas acababan de desayunar
cuando ya tenían que empezar los turnos
para el almuerzo,y luego para la cena,
y en toda la semana sólo pudieron
hacer un paseo a las plantaciones. 
Al anochecer, las monjas estaban agotadas,
incapacitadas para moverse,
para impartir una orden más, 
y todavía el tropel de adolescentes incansables
estaba en el patio  cantando desabridos himnos escolares.

Un día estuvieron a punto
de atropellar a Úrsula, que se empeñaba en ser útil 
precisamente donde más estorbaba.



Otro día,las monjas armaron un alboroto 
porque el coronel Aureliano Buendía
orinó bajo el castaño sin preocuparse
de que las colegialas estuvieran en el patio.


Amaranta estuvo a punto de sembrar el pánico, 
porque una de las monjas entró a la cocina
cuando ella estaba salando la sopa, 
y lo único que se le ocurrió fue preguntar 
qué eran aquellos puñados de polvo blanco.
-Arsénico -dijo Amaranta.


La noche de su llegada,
las estudiantes se embrollaron de tal modo 
tratando de ir al excusado antes de acostarse, 
que a la una de la madrugada
todavía estaban entrando las últimas.
Fernanda compró entonces setenta y dos bacinillas, 
pero sólo consiguió convertir en un problema
matinal el problema nocturno, 
porque desde el amanecer
había frente al excusado una larga fila de muchachas,
cada una con su bacinilla en la mano,
esperando turno para lavarla.



Aunque algunas sufrieron calenturas 
y a varias se les infectaron las picaduras de los mosquitos,
la mayoría demostró una resistencia inquebrantable 
frente a las dificultades más penosas,
y aun a la hora de más calor correteaban en el jardín. 


Cuando por fin se fueron, las flores estaban destrozadas, 
los muebles partidos y las paredes cubiertas de dibujos y letreros,


pero Fernanda les perdonó los estragos
en el alivio de la partida.
Devolvió las camas y taburetes prestados
y guardó las setenta y dos bacinillas
en el cuarto de Melquíades.
La clausurada habitación,
en torno a la cual giró en otro tiempo
la vida espiritual de la casa, 
fue conocida desde entonces como
el cuarto de las bacinillas..."



Gabriel García Márquez
"Cien años de soledad"
 

sábado, 22 de octubre de 2011

Bienvenidos a La Casa


... Lineal con ocho habitaciones sucesivas , 
a lo largo de un corredor de begonias
donde se sentaban las mujeres de la familia
a bordar en bastidor
y a conversar en la fresca de la tarde.


El comedor era apenas un tramo
ensanchado del corredor con baranda.
Tenía una mesa para dieciséis comensales previstos 
o inesperados que llegaban a diario en el tren del mediodía.

El primer dormitorio era el de los abuelos,
con una puerta grande hacia el jardín.



En el siguiente cuarto, 
 nació el personaje más famoso
de quienes vivieron en esa casa.

Tanto él como quienes durmieron ahí,
lo hicieron aterrados por la compañía de los santos
de tamaño humano que conformaban el altar.

Siguen, los dos cuartos prohibidos:
El primero donde vivió la prima Sara Emilia.
Y por supuesto el cuarto que dará la clave rotunda
de quién ocupó esta casa:


¡El cuarto de las setenta y dos bacinillas!

No es fácil olvidar un cuarto con esas características.

Pero si aun quedan dudas...


 Taller de platería donde el abuelo
fabricaba pescaditos de oro.
Esta es la clave final.


Es la casa de la Familia Buendía
de "Cien Años de Soledad" en Macondo.



O también podemos dejar la ficción literaria,
viajar al pueblo de Aracataca, en Colombia
y entrar en la casa de la familia Márquez
donde habitó el Premio Nóbel de Literatura colombiano;
porque esa es "La Casa"

"_Mi recuerdo más vivo y constante
no es el de las personas
sino el de la casa misma de Aracataca
donde vivía con mis abuelos._"

Gabriel García Márquez

Actualmente convertida en Museo,
su fuerte protagonismo en su  libro más famoso,
hizo que el autor primero pensara 
darle el título de "La Casa"
a la famosa novela que finalmente
se llamaría "Cien años de soledad": 

"...porque las estirpes condenadas a cien años de soledad
no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra."

Gabriel García Márquez
Premio Nobel de Literatura 1983





miércoles, 19 de octubre de 2011

Había una vez...

...Un pueblo con tradiciones y costumbres muy extrañas.
Al crecer cada joven de la ciudad 
iba a un local cercano a la Plaza llamado Proveduría
Allí,debían retirar un solo cubierto,
(cuchara, cuchillo o tenedor)
que cada quien emplearía para poder comer
en los siguientes años.
Giorgio, uno de los jóvenes del lugar,
se enteró que debía presentarse a la Proveduría
para retirar su cubierto.

Cuando llegó pidió de inmediato un tenedor
pues por el camino había pensado 
que era la herramienta más práctica y hermosa de las tres.
_Lo siento joven, por hoy, ya no hay tenedores_
le dijo el dependiente.Y agregó:
_Todos quieren tenedores y hacen largas filas 
durante tres noches frente al local para pedirlos_
Giorgio pensó que su decisión había sido buena
pues todos querían ese cubierto. 
Pero como no quería hacer una larga fila,
pidió un cuchillo.

_Cuchillos tampoco tengo.
Tendría que venir mucho más temprano
porque se agotan rápido después de los tenedores. 
Lo único que nos quedan a esta hora son cucharas.
A Giorgio no le hizo gracia el asunto y pensó:
_las cucharas ni pinchan , ni cortan_
pero no quería irse a su casa y tener que regresar al día siguiente.



Vio las cucharas, feas, amarillentas,
nada prácticas y brillantes;
verdaderas reliquias del año del caldo.
_Me llevo esa_ dijo el joven señalando la menos abollada.
Satisfecho pero no contento salió de la Proveduría 
con la enorme cuchara en la mano,
lo único que había podido conseguir.

Cuando salío a la calle sucedió algo inesperado.
Algo que nunca había sucedido:
¡LLOVIÓ SOPA!
Nadie podía explicar lo que estaba pasando
pero lo cierto es que por días y días y días
llovió sopa.

Cuento popular escuchado a su abuelo por Jorge Bucay
adaptado y modificado para este Blog



La suerte llega sin ser invitada y cuando menos se espera.
Tampoco tiene explicación porque algunas personas
trabajan fuerte para conseguir poco 
y otras trabajan muy poco y consiguen mucho.
Todos conocemos casos así.

Lo único que podemos desear es
que cuando llueva sopa,
estemos ahí, listos,
CON NUESTRO CUCHARÓN...


Gracias a todos aquellos que pasan por aquí 
de vez en cuando,
gracias a quienes vienen siempre,
a quienes dejan sus comentarios 
o me escriben al correo electrónico.
Es una gran satisfacción para mí
comunicarme con ustedes 
a través de este blog 
que este 19 de octubre cumple un año.
Un abrazo de agradecimiento por su compañía.